Sordera y vértigo
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Mecanismos vestibulares

Introducción

El laberinto posterior del oído interno contiene los órganos receptores del sistema vestibular (SV)  encargados de recoger información sobre la posición y movimientos de la cabeza en el espacio y de transmitirla a través del nervio vestibular a centros cerebrales vestibulares especializados en mantener nuestra orientación espacial y nuestro equilibrio corporal, tanto en reposo como en movimiento. El laberinto anterior está formado por la cóclea que contiene el órgano de la audición.

 

 

Laberinto posterior

El laberinto posterior consta de un laberinto óseo que a su vez contiene un laberinto membranoso, ambos separados por un líquido denominado perilinfa. El laberinto membranoso contiene un líquido denominado endolinfa, consta de dos estructuras denominadas sáculo y utrículo localizadas en  una cavidad ósea o vestíbulo y de la porción membranosa de los tres canales semicirculares (CSS, CSH y CSP) que presentan una dilatación o ampolla en uno de sus extremos, emergen del utrículo y están orientados en los tres planos del espacio.

 

 

 

 Los receptores vestibulares  se encuentran dentro del laberinto membranoso bañados por la endolinfa y distribuidos en cinco grupos diferentes de células  que forman las tres crestas en las ampollas de los canales semicirculares, y las máculas del utrículo y el sáculo (estructuras planas cubiertas por una túnica gelatinosa impregnada de unos cuerpos calcificados denominados otolitos).

 

 

Los canales semicirculares  están situados en ángulos rectos en los tres planos del espacio siendo coplanares con los del lado opuesto por parejas. Sus células se desplazan con los movimientos de rotación de la cabeza al ser “empujadas” por el desplazamiento de la endolinfa. Al ser coplanares, un movimiento de rotación de la cabeza que desplace la endolinfa en un canal determinado del laberinto derecho en una dirección, lo hará en la dirección opuesta en el canal coplanar correspondiente del laberinto izquierdo.

 

El utrículo y el sáculo  están también situados para responder a movimientos de la cabeza en los tres planos del espacio aunque a diferencia de los canales semicirculares, solo disponen de dos órganos sensoriales: la mácula del utrículo orientada horizontalmente y la mácula del sáculo orientada verticalmente.  Sus células se desplazan bajo el efecto de la fuerza de la gravedad como consecuencia de lateralizaciones o inclinaciones y de desplazamientos lineales de la cabeza en los planos horizontal y vertical. Por diversas razones los patrones de repuesta a los movimientos de la cabeza mencionados no están tan bien definidos como los de los canales semicirculares, siendo más complejos.

 

 

Mecanismos vestibulares laberínticos o periféricos

Los mecanismos vestibulares laberínticos o periféricos se basan en las propiedades funcionales de sus órganos receptores (crestas y máculas), que son estructuras dinámicas caracterizadas por:

 

  1. Mantener una actividad constante en reposo (un número determinado de impulsos nerviosos/segundo), aunque no reciban estímulos.

 

 

  1. Responder a los movimientos de la cabeza (p.e.: giros, inclinaciones, desplazamientos), modificando las características de su actividad de reposo, la cual aumenta o disminuye dependiendo de la dirección en que se desplazan las células receptoras de las crestas y las máculas.

 

 

  1. Disponer de un grupo de receptores en cada lado que emiten señales sin    interrupción. Los movimientos de la cabeza modifican la actividad de reposo en ambos lados modulándola de manera que la modificación es de la misma magnitud pero de signo opuesto (excitación-inhibición).  Tomando como ejemplo los canales semicirculares horizontales (CSH), un movimiento de rotación de la cabeza en el plano de los mismos hacia la derecha aumenta la actividad de reposo en el CSH derecho y la disminuye en el CSH izquierdo. La modificación de la respuesta en ambos lados es de la misma intensidad pero de signo opuesto siendo la diferencia de actividad entre ambos laberintos la señal vestibular en que se basan los mecanismos de repuesta vestibulares.

 

Nervio vestibular

El nervio vestibular se forma a partir de los receptores laberínticos agrupándose en dos grupos de fibras nerviosas que forman el nervio vestibular superior (recoge información de los canales semicirculares superior, horizontal y del utrículo) y el nervio vestibular inferior (recoge información del canal semicircular posterior y del sáculo).

 

El nervio vestibular transmite las señales vestibulares en forma de impulsos nerviosos desde los receptores laberínticos, a través del conducto auditivo interno, al cerebro, estableciendo  la primera conexión nerviosa  con grupos de neuronas en el tronco cerebral que forman los núcleos vestibulares.

 

Mecanismos vestibulares  centrales o cerebrales   

Los mecanismos vestibulares centrales dependen de centros cerebrales formados por grupos de neuronas que reciben la información de las señales nerviosas vestibulares laberínticas  y generan las respuestas adecuadas sensoriales (a nivel de la corteza cerebral) y motoras (en el sistema musculoesquelético), para mantener nuestra orientación espacial y nuestro equilibrio.

 

Los núcleos vestibulares reciben las señales del  nervio vestibular y las transmiten a las siguientes estructuras cerebrales y de la médula espinal:

 

  • Núcleos oculomotores del tronco cerebral: establecen conexiones con los músculos que mueven los ojos; generan los movimientos oculares necesarios para mantener la estabilidad del entorno visual y sus imágenes en la retina durante los movimientos de la cabeza, permitiendo una visión clara durante dichos movimientos.

 

  • Neuronas motoras de médula espinal (astas anteriores): generan las respuestas neuromusculares adecuadas a nivel del cuello, tronco y extremidades para mantener la estabilidad corporal y el equilibrio de pie, en reposo y en movimiento. 

 

  • Cerebelo: a) coordina la contribución conjunta de los sistemas vestibular y visual en el mantenimiento de la estabilidad ocular; b) controla el tono y la tensión muscular a nivel del cuello, tronco y extremidades para el mantenimiento del equilibrio al andar y en reposo.

 

  • Centros vestibulares de la corteza cerebral: encargados de desarrollar y controlar la sensación de la posición del cuerpo en el espacio u orientación espacial, junto con la información que reciben de los ojos, de los receptores de la piel, de los músculos y de las articulaciones (sistema somatosensorial).

 

 

 

   

 

 

 

En resumen, los mecanismos vestibulares se basan en dos sistemas, derecho e izquierdo, ambos en equilibrio dinámico permanente trabajando conjuntamente, uno en función del otro, para informar al cerebro sobre la posición y movimientos de la cabeza  y generar las respuestas adecuadas para adaptar el equilibrio del cuerpo a cualquier situación.

 

En el cerebro la información del sistema vestibular coincide con la de los sistemas visual y somatosensorial complementándose e incluso pudiendo suplementarse, siendo así capaces de desarrollar mecanismos que nos permiten adaptarnos a circunstancias ambientales conflictivas y mecanismos de autorreparación o compensación de lesiones vestibulares.