Causas frecuentes del vértigo

Los motivos mas frecuentes de consulta por mareo suelen caracterizarse por la asociación de un grupo de síntomas y signos clínicos denominados síndromes vertiginosos, que permiten diferenciar unos de otros, facilitándo así su diagnóstico. Entre los síndromes vertiginosos frecuentes como motivo de consulta por mareo destacan: el vértigo posicional paroxístico, la enfermedad de Menière, la migraña, el vértigo psicógeno, la neuritis vestibular, las vestibulopatías periféricas y el vértigo vestibular central o de origen neurológico. La siguiente tabla muestra los motivos más frecuentes de consulta por vértigo en nuestra Unidad de Sordera y Vértigo del Hospital de Ntra. Sra. del Rosario de Madrid.
 
SINDROMES VERTIGINOSOS
 
Vértigo posicional paroxístico 29 %
Vértigo psicógeno 16 %
Enfermedad de Menière 13 %
Migraña 11 %
Vestibulopatía periférica inespecífica 7 %
Neuritis vestibular 6 %
Vértigo vestibular central 5 %
Síndrome postcontusional 4 %
Vestibulopatía bilateral 1 %
Síndrome de hiperviscosidad 1 %
De origen desconocido 7 %
   

Vértigo posicional paroxístico benigno (VPPB)

La incidencia del VPPB representa entre el 20-30% de las consultas por mareo. Lo producen la existencia de partículas anómalas en los canales semicirculares, las cuales pueden flotar dentro de los canales (canal-litiasis) o adherirse a sus órganos receptores o cúpulas (cúpulo-litiasis), moviéndose en ambos casos con los movimientos de la cabeza (sobre todo en la cama), desplazando a su vez a dichos receptores, lo que produce vértigo generalmente durante los segundos en que tienen lugar dichos movimientos. Causas frecuentes de VPP son los traumatismos craneales, las infecciones víricas (catarros), cambios degenerativos laberínticos asociados a la edad, largas convalecencias, cirugía de oído, etc.

 

El tratamiento se realiza identificando primero mediante las pruebas posicionales el canal semicircular donde se encuentran las partículas y aplicando a continuación las maniobras físicas de reposición más adecuadas que desplacen las partículas a su lugar de origen

 

 

Enfermedad de Menière.

La enfermedad de Menière es un trastorno del oído interno (órganos de la audición y del equilibrio) que se caracteriza por episodios espontáneos de vértigo de minutos a horas de duración con hipoacusia y acúfenos y que representa alrededor del 13% de los motivos de consulta por mareo. Dichos síntomas son consecuencia de un exceso de endolinfa que distorsiona el laberinto membranoso (hydrops o hidropesía endolinfática), de causa desconocida, no atribuible a causas específicas de origen congénito, traumático o inflamatorio que en ocasiones se identifican como mecanismos desencadenantes del hydrops.

 

 

 

 

 

 

 

El tratamiento actual de la enfermedad de Menière está orientado a prevenir y reducir los síntomas asociados lo cual se consigue en la mayoría de los casos con tratamientos farmacológicos y dietéticos, aunque la enfermedad en si misma no tiene curación. A veces el tratamiento médico no controla el vértigo satisfactoriamente, haciéndose incapacitante en alrededor del 7-10% de estos pacientes. En dichas circunstancias están indicadas otras formas de tratamiento denominadas intervencionistas o quirúrgicas, que actúan sobre la función del laberinto lesionado, modificándola (p.e.: cirugía del saco endolinfático), reduciéndola (p.e.: laberintectomía química), o eliminándola (p.e: neurectomía vestibular, laberintectomía), y cuya selección está muy relacionada con el grado de deterioro de la audición y la decisión del propio paciente.

 

Las terapias mediante inyecciones a través del tímpano (intratimpánicas) se están utilizando con frecuencia en al tratamiento de la enfermedad de Menière, cuando el vértigo no se controla con tratamientos médicos convencionales, antes de recurrir al tratamiento quirúrgico. Se utilizan dos grupos de fármacos en esta terapia: los corticosteroides y la gentamicina. Los corticosteroides se usan sobre todo para tratar la inflamación, fenómenos alérgicos y autoinmunitarios, utilizándose también para el tratamiento de la sordera brusca y de hipoacusias de origen inmunológico. La gentamicina intratimpánica lesiona los receptores vestibulares reduciendo su función y puede además contribuir a la disminución de la producción de endolinfa reduciendo así el hydrops endolinfático, mecanismo que desendacena los síntomas en la enfermedad de Menière.

 

 

 

Migraña

El vértigo en episodios de minutos e incluso de una hora de duración es un síntoma frecuente asociado a la migraña (síndrome o asociación de síntomas incluyendo: cefaleas, alteraciones visuales y síntomas neurológicos varios), que puede coincidir con las cefaleas o presentarse de forma aislada; su fisiopatología se desconoce, aunque se relaciona con mecanismos vasomotores (vasodilatadores y vasoconstrictores), y episodios de posibles isquemias transitorias.

 

 

 

 

 

La migraña se encuentra dentro del grupo de enfermedades con predisposición genética que pueden producir alteraciones vestibulares no solo en forma de vértigo sino también desequilibrio, cinetosis (mareo en medios de locomoción), con una incidencia como motivo de consulta por mareo que puede variar del 8% al 27%, siendo uno de los datos fundamentales para su diagnóstico una historia familiar consistente (uno o mas miembros de la familia inmediata).

 

 

Su tratamiento es farmacológico incluyendo el de las crisis agudas y el tratamiento preventivo, el cual se completa con otras medidas preventivas orientadas a reducir el efecto de factores ambientales desencadenantes de las cefaleas y del mareo en personas predispuestas: estrés emocional, menstruación, algunos alimentos, insomnio, determinados fármacos, exposición prolongada a luces muy brillantes, etc.

 

 

Vértigo psicógeno

El vértigo o mareo psicógeno se caracteriza por sensaciones inespecíficas, que pueden ser descritas como cabeza vacía, flotar, inseguridad, incertidumbre, dificultad para concentrarse, tener rara la cabeza, a veces giros dentro de la cabeza o de la misma cabeza (no de objetos del entorno), sensación de que el suelo se mueve bajo los piés, hipersensibilidad al movimiento de uno mismo o de los objetos del entorno, sensación de no ser uno mismo, miedo a salir a la calle, a perder el control e incluso a morir, etc. Dichos síntomas  pueden aumentar o desencadenarse en entornos con estímulos visuales complejos como grandes superficies (p.e., centros comerciales, supermercados) o al realizar actividades que requieren una atención  visual continuada (p.e., trabajo ante un ordenador).  Dichas sensaciones se acompañan a menudo de respiración entrecortada, suspiros frecuentes, sudoración, palpitaciones, parestesias y temblor en las extremidades.

 

Sus causas suelen estar relacionadas con estrés, tensión emocional, ansiedad, y depresión. Estos procesos pueden ser causa o consecuencia de mareo, de manera que pueden provocarlo o mantener síntomas crónicos tras un proceso médico transitorio (p.e., vértigo de origen laberíntico). Su tratamiento varía desde el uso de psicoterapia a tratamientos farmacológicos dependiendo de la causa concreta, que a menudo diagnosticamos y tratamos en colaboración con psicólogos y psiquiatras.

 

Neuritis vestibular

Se caracteriza por un episodio repentino, prolongado e intenso de vértigo espontáneo incapacitante, naúseas y a menudo vómitos, que se resuelve gradualmente durante días persistiendo desequilibrio e inestabilidad que mejoran progresivamente durante una o varias semanas, sin síntomas asociados auditivos ni neurológicos. Los estudios epidemiológicos atribuyen la neuritis vestibular a una inflamación vírica selectiva del nervio vestibular, a menudo ocasionada por un catarro.

 

Dicha inflamación vírica suele producir una lesión vestibular periférica unilateral generalmente irreversible, parcial o total, por lo que la recuperación dependerá de mecanismos vestibulares de autorreparación o compensación vestibular central o cerebral, siendo el objetivo prioritario del tratamiento sintomático de estos pacientes en la fase de máximos síntomas no interferir con dichos mecanismos (utilizar sedantes vestibulares para aliviar el vértigo solo durante la fase aguda inicial de 24-48 hs), y sí favorecerlos.

 

El tratamiento farmacológico ha sido recomendado en pacientes con neuritis víricas (mediante corticosteroides y agentes antivíricos), aunque su eficacia ha sido solo demostrada en un reducido grupo de estudios controlados.

 

Vértigo postraumático

El vértigo postraumático constituye globalmente una de las secuelas más frecuentes asociadas a traumatismos de cabeza y cuello y a barotraumas. Se entiende como barotrauma un trauma del oído por acción de la presión ambiental a consecuencia de una mala compensación entre ésta y la presión de la caja timpánica, a menudo debida a una variación brusca de la presión ambiental por una mala función de la trompa de Eustaquio. Aunque la interpretación clínica de algunos vértigos postraumáticos no está exenta de controversia, los síntomas puede ser consecuencia de:

 

 

 

 

 

1) Lesiones del oído interno con síntomas claros de vértigo con o sin síntomas auditivos asociados: fractura laberíntica, vértigo posicional paroxístico postraumático, contusión laberíntica sin evidencia de fractura y fistula perilinfática o fisura del hueso laberíntico que permite la salida de líquido perilinfático del oído interno.

 

2) Lesiones cerebrales: contusión del tronco cerebral consecuencia de lesiones severas con alteración del nivel de conciencia y síntomas neurológicos asociados; síndrome postcontusional, caracterizado por inestabilidad inespecífica, ansiedad, cefalea difusa, irritabilidad, embotamiento, astenia, perdida de iniciativa, dificultades visuales, etc., síntomas que persisten tiempo después del traumatismo.

3) Daño en los tejidos blandos del cuello, como por ejemplo el síndrome del latigazo cervical, caracterizado por inestabilidad inespecífica, desequilibrio, sensación de balanceo, de cabeza vacía, de flotar, de giros dentro de la cabeza y no del entorno.

 

El mareo, el vértigo y el desequilibrio de origen post-traumático responden bien al tratamiento con rehabilitación en la mayoría de los casos.